¿Por qué debemos desayunar a diario?

¡El desayuno es la comida más importante del día! Cuantas veces habremos escuchado esta frase de nuestros mayores ¿verdad? Y sin embargo no les falta un ápice de razón, el desayuno representa el primer sustento del día y por tanto debe ser energético, saludable y una constante que no puede faltar cada mañana.

Es cierto que por las costumbres españolas el desayuno, en gran parte de la población, está únicamente representado por un café o un vaso de leche, eso sin contar a todas las personas que ni siquiera toman nada. Pero si nos fijamos en las costumbres culinarias de otros países, incluso los más cercanos, podemos apreciar que al desayuno se le otorga una importancia mucho mayor y que aporta los componentes nutricionales básicos gracias a la ingesta de pan, cereales, frutas, lácteos o incluso legumbres y productos cárnicos.

Muchas personas se saltan la primera comida de la mañana, el desayuno, por diversos motivos, entre los que figuran falta de tiempo por madrugar demasiado, creer erróneamente que es un buen método de ponerse a dieta o simplemente porque “no me entra nada al levantarme”, sin embargo ninguno de ellos son un motivo que justifique el no almorzar matinalmente. Ante la falta de tiempo por madrugar, tan solo se trata de levantarse 10 minutos antes; el que no nos apetezca por falta de apetito por la mañana se debe a que quizá la cena de la noche anterior ha sido demasiado copiosa; por último el ayunar como método de dieta resulta seguramente contraproducente pues es la comida que más fácil resulta de quemar y además a la hora de la comida llegaremos con mucho más apetito y se comerá mucho más de lo necesario.

Además el hecho de pasar de largo el desayuno puede traer algunas consecuencias perjudiciales para nuestra salud: decaimiento, falta de concentración y mal humor, debido al déficit de glucosa, principal combustible energético del organismo. Debemos tener presente que a primera hora de la mañana, cuando nos levantamos, nuestro cuerpo lleva ya entre 7 y 10 horas sin recibir alimento alguno y por tanto sin nuevas recargas de glucosa, lo que lleva al organismo a quemar otras reservas energéticas, lo cual puede suponer alteraciones en el correcto funcionamiento del cuerpo y de la mente.

Por todo ello, debe considerarse el desayuno como un hábito necesario, al que debemos cuidar y respetar cada mañana, para empezar así cada día con buen humor, con salud, con fuerzas y con mucha energía positiva.

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