¿Sabes cómo se descubrió la insulina?

Mucha gente ha oído hablar de Frederick Banting y de su destacado papel en el descubrimiento de la insulina, pero lo que seguramente muchos no hayan podido conocer bien a fondo son los curiosos hechos que rodean a este destacado hito de la historia en plena década de los años veinte, y de cómo una investigación con un perro primero y con un joven vecino de 14 años después, salvaría la vida de millones de personas en todo el mundo.

En primer lugar, y como muchas de las historias pasadas, no está del todo claro si efectivamente fue Banting, junto con otros investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá), Charles BestJames Collip, y John J.R. Macleod los que descubrieron, en verano de 1921, como asilar la hormona de la insulina. Estudios posteriores parecen haber confirmado que fue realmente un profesor de la Facultad de Medicina de Bucarest (Rumanía), Nicolae Paulescu, también en 1921, el primer precursor de cómo aislar la hormona antidiabética liberada del páncreas.

Ya desde finales del siglo XIX los científicos habían conseguido establecer la relación entre el páncreas y la patología de la diabetes, e incluso se sospechaba que la enfermedad era causa de la falta de una hormona que se producía en los “islotes de Langerhans” en el páncreas. Aquí es donde comienza el trabajo de Banting, intentando aislar esta hormona, llamada posteriormente insulina, palabra que procede del latíninsula” por los mencionados islotes donde se generaba.

En agosto de 1921 Banting y su equipo consiguieron administrar, por primera vez con éxito, la hormona en perros diabéticos, anotando como descendían los niveles de azúcar en sangre y remitían los síntomas de tal enfermedad. El primer paso estaba dado.

Finalmente, y tras varios experimentos donde se testó la pureza de la insulina, se procedió a realizar la primera prueba en humanos. Fue un muchacho de 14 años, Leonard Thompson, vecino de Banting y cuya diabetes estaba a punto de costarle la vida, la primera persona que recibió una inyección de insulina con éxito, hecho que tuvo lugar entre las fechas de enero y octubre de 1922. La satisfactoria noticia ocupó decenas de portadas de periódicos de todo el mundo, la esperanza había llegado.

En 1923 Frederick Grant Banting recibió el Premio Nobel de Medicina por este descubrimiento. Si fue el primero en realizarlo o no puede ser todavía un hecho debatible, pero lo que nadie duda es que su aportación médica marcó un antes y un después en la vida de miles de personas en ese momento y millones de personas que aún estaban por nacer y por debutar en la diabetes. Gracias Frederick.